28 de febrero de 2017

En fecha 4 de febrero de este año el Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, invocó en comunicado oficial a los grupos religiosos católicos y cristianos a unirse en un frente de odio bajo el formato internacional de un llamado a “defender la auténtica familia cristiana y humana”.

La Iglesia Católica Venezolana, a través de este vocero, decide claramente continuar condenando, satanizando y en consecuencia apedreando a nuestras familias por no ajustarse a las normas y estructuras impuestas por el Vaticano, invariables e inamovibles en el tiempo, declarándonos inhumanos, seres no gratos e indignos, horadando una fosa más profunda para la segregación, exclusión y otorgando pleno permiso a la sociedad de ignorarnos (en el mejor de los casos) o asesinarnos, pues nuestras vidas no son válidas.

Según su parecer, nuestras vidas reivindicadas por el Estado, al devolvernos derechos humanos robados históricamente, como vivir sin miedos, paz interior, la libertad de decidir en función de lo que somos y sentimos y alcanzar la felicidad, desata una crisis moral en la humanidad. En su discurso deja en segundo plano lo profundamente inmoral que es la injusticia social y se aleja del principal objetivo de la religión en acción: predicar y practicar el amor, reconocer las verdaderas atrocidades culturales, sociales y políticas que se viven como la miseria, el hambre, la desigualdad, la violencia, el odio y el irrespeto a todas las formas de vida.

Aclaramos, los movimientos LGBTI, y en especial Venezuela Igualitaria, no promovemos ideología alguna, no creemos en ideas ni las defendemos, defendemos realidades no conceptos abstractos o creencias como de hecho usted y su iglesia si lo hacen. La única corriente que activamos en el mundo es la de la igualdad social y jurídica, la de la dignidad humana, y para tales efectos es preciso deslastrarnos de un sistema educativo infectado de prejuicios con base en dogmas religiosos. Lo que sí está activado en el mundo es que los Estados están abriendo los ojos ante esta maraña de poder tejida desde las posturas fascistas de ciertos líderes de iglesias fundamentalistas, y han entendido que la religión es una decisión individual, pero es deber de los gobiernos garantizar y proteger para todas y todos sin discriminaciones injustas el derecho a una vida digna, libre de violencias, plena y feliz, derribando privilegios para quienes se someten, como hasta ahora muchas lo han hecho, a las imposturas de las religiones dominantes como la católica.

Este es el cambio que promovemos, un cambio radical cultural de la sociedad humana, una nueva sociedad realmente igualitaria, sobre una nueva cultura sexual, donde no se lapide la verdad en función de intereses particulares que señalan a las personas qué debe sentir y cómo o a quién debe amar. Esta nueva sociedad de invulnerables, sin controles sujetos al ejercicio de la sexualidad, y se equivoca el Cardenal cuando afirma que estos cambios debilitan la familia, muy contrariamente fortalecen la sociedad al incluir y proteger las familias en toda su pluralidad constitucional.

Es definitivamente obsceno el llamado del Cardenal a unirse para salvaguardar privilegios y seguir sosteniendo la cultura de prejuicios, estigmas y marginaciones a través de la mentira encubierta en una capa de valores inhumanos que deciden lo que es natural, humano, respetable y digno y lo que no, porque desconoce acaso el Cardenal, por ejemplo, la existencia de miles de niños, niñas y adolescentes, padres y madres, viviendo profundas crisis depresivas (hasta llegar a suicidios) por no tener las herramientas necesarias para manejar los conflictos que se presentan cuando nos enfrentamos a una sociedad que espera algo de las personas que realmente no es lo que somos?

Está realmente amenazada la sociedad al igual que lo estuvo cuando se luchó por la abolición de la esclavitud? o por el derecho al matrimonio consentido? o por el derecho al divorcio? o por el derecho al voto? o por iguales derechos para nuestras mujeres? o por los derechos de los mal llamados hijos ilegítimos? O acaso la real amenaza es a la solidez de la estructura de la Iglesia católica, porque se seguiría demostrando cuánto han mentido al mundo y le han dominado a través del miedo y es un desafío para la iglesia sostenerse al quedar expuestos?.

Detrás de esa supuesta “defensa de la familia cristiana” lo que se ve claramente es el odio, o acaso la familia musulmana, budista, judía, atea, etc, no son familias? como cuando no podían contraer nupcias personas de etnias o religiones distintas?

Le pedimos en nombre de la razón y el respeto, que mire hacia su propio corazón y se pregunte si realmente importa con quien nos acostamos o si hemos amado y sido justos?. Reconozca quién es usted realmente y cuál es su verdadero propósito, y si éste es contrario con lo que hace. No mire hacia otro lado como siempre han hecho, no es una nueva realidad, existimos, amamos y necesitamos protección del Estado desde siempre. No somos un problema, aunque así usted y parte de los líderes de su iglesia así nos vean. Honre el compromiso de su Dios quien compartió el pan simbolizando el derecho de todos a disfrutar del banquete que es la vida.

Ing. Giovanni Piermattei Presidente Síguenos en Twitter e Instagram por VE_Igualitaria
Publicado por Venezuela Igualitaria El 28 de febrero de 2017 Sin comentarios

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