21 de julio de 2014

En el imaginario colectivo,gracias a un sistema histórico machista, sexista, heterosexista, se ha naturalizado la opresión y  el discurso de quienes nos oprimen a los y las sexodisidentes[1] en función de seguir sosteniendo el poder invisibilizándonos. Esa naturalización nos hace pensar que ser esclavos y esclavas  de un sistema es lo correcto, que la liberación de nuestras humanidades no sólo es una utopía, simplemente no es una lucha legítima.

Cuando se comienzan a escuchar algunas voces que se contraponen a ese imaginario, algunos despertamos de ese letargo y defendemos la reivindicación de nuestra ciudadanía plena, otros se acomodan en su sillón de recluidos (temerosos, ansiosos, ignorando aquello que sucede fuera de sus círculos), y hay un pequeño grupo que se adhiere al opresor por distintas razones en las que fundamentalmente priva el temor al cambio,pues no se autoreconoce oprimido, asume como propio el discurso de esa macro ideología que lo estigmatiza, lo criminaliza y lo patologiza como correcta. 
  
La Ley de Matrimonio Civil Igualitario es una lucha centrada en la reivindicación de 3 derechos fundamentales individuales consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU y en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV Arts. 19, 20, 21, 22 y 23):
  • Ejercicio pleno del DERECHO A LA IGUALDAD: las familias y parejas conformadas por personas del mismo sexo y/o género deben ser protegidas por la misma institución que protege a las familias tradicionales.Todas las personas nacimos libres e iguales en dignidad y derechos.
  • Ejercicio pleno del DERECHO A LA NO DISCRIMINACIÓN:el que nuestras familias o parejas, no sean tratadas de igual forma ante la ley se traduce simplemente en discriminación por orientación sexual, identidad y/o expresión del género. No hay verdadera igualdad jurídica.
  • Ejercicio pleno del DERECHO AL LIBRE DESENVOLVIMIENTO DE LA PERSONALIDAD, todas las personas "tenemos derecho a ser lo que sentimos que somos"[2] y desarrollarnos en función de eso y no tenemos porqué vivir sometidos a un sistema que imponen la heterosexualidad y las expresiones de género masculinas y femeninas como elementos integradores para una sociedad equilibrada.
Esto quiere decir que al Estado aprobar esta ley en la que dos personas del mismo sexo y/o género  puedan acceder a la institución matrimonial, le diría a la sociedad que no somos fenómenos de la naturaleza, poseídos por demonios, enfermos mentales o delincuentes, dignificando nuestras ciudadanías y humanidades, nuestras relaciones afectivas y nuestras familias. Obligando al respeto y al reconocimiento del otro con todas sus diferencias, sin señalamiento ni violencia por parte de personas, grupos de personas, instituciones públicas o privadas y abriendo las puertas a la promoción de instrumentos y políticas públicas concretas que acentúen el derecho a la igualdad y no discriminación.

Adicionalmente, las parejas que tengan el deseo legítimo de contraer nupcias, estarán garantizando a sus parejas y a sus familias derechos sucesorales, patrimoniales, acceso a bienes y servicios de manera conjunta (vivienda, seguros médicos, créditos para vehículos, etc.),derechos filiatorios, visitas hospitalarias, entre otros que amparan a las familias casadas.

La ley de Matrimonio Civil Igualitario no solo impacta positivamente a las parejas o familias que deseen contraer nupcias, sino a cada uno de nosotros y nosotras, pues el Estado estaría finalmente reconociéndonos como hombres y mujeres, ciudadanos y ciudadanas, dignos libres e iguales, más allá de nuestra orientación sexual y/o identidad de género.


[1] Terminoutilizado por la Profesora Chea Rodríguez, para definir a quienes disentimos de un sistema que nos impone una sola forma posible de ser sexuado
[2] Frase de Daniel Arzola

Giovanni Piermattei
AC Venezuela Igualitaria
Publicado por Venezuela Igualitaria El 21 de julio de 2014 Sin comentarios

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