3 de enero de 2014

El presidente del Ecuador, Rafael Correa, ha dado declaraciones contundentes sobre derechos humanos de la Diversidad Sexual de su país (gays, lesbianas, bisexuales, transgénero y transexuales e intersexuales), lo que inevitablemente traspasa las fronteras hacia el mundo entero, en especial a países como el nuestro donde se están dando las luchas por el reconocimiento de nuestra dignidad y el respeto a todas las personas y a todas las familias que estas conforman.

En varias de sus alocuciones, el presidente Correa expresa sostenidamente que somos una “minoría” no con la intención de brindarnos protección sino con la finalidad de invisibilizarnos.

Coloca nuestras luchas en un lugar “no prioritario” para así postergar derechos humanos, olvidando que estos son indivisibles e interdependientes, desvinculando la felicidad y la prosperidad de un pueblo, de la reivindicación de derechos humanos elementales como derecho a la No Discriminación, que deviene en la violación sistemática del derecho a la salud, a la educación, al empoderamiento de los individuos para que tomen decisiones sobre sus vidas sexuales y reproductivas y, promueve una verdadera sociedad honesta y justa de iguales.

El cuanto al derecho al matrimonio como instrumento jurídico de protección a las familias e igualdad ante la ley, se escuda tras la constitución argumentando que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, dando por hecho que excluir familias (específicamente las constituidas por parejas sexodisidentes) es perfectamente constitucional, y aduciendo que no se les discrimina de dicha institución porque tienen derecho a casarse con personas de sexo opuesto, obligándoles a ser hipócritas, constituyéndose no en un derecho, sino que es una coacción heterosexista a la libertad disfrazada de derecho.

Se autoreconoce conservador y moralista (una moral no evolucionada, donde seguramente el uso de bikinis en la playa sigue siendo una inmoralidad), identificando como un atentado de los movimientos de izquierda latinoamericanos, el reconocimiento de derechos humanos fundamentados en la evolución de las sociedades y sus instituciones, nacidas además para cubrir las necesidades de las personas, brindando protección a las necesidades humanas.

Además se escuda con que la inmensa mayoría del pueblo ecuatoriano le respalda, colocando derechos de las mayorías por encima de las minorías.

Resulta que obtener derechos igualitarios es “imponer nuestras creencias”, y cuando se trata de mayorías sobre las minorías no existe análisis a la inversa, pues simplemente esto “Atenta contra todo…las leyes naturales”

Al respecto, Chea Rodríguez, activista venezolana y mujer transgénera, se posiciona con la siguiente publicación:

La cual enviamos a través de su cuenta twitter @MashiRafael, y el mismo presidente nos responde a través de la cuenta Twitter de Giovanni Piermattei activista venezolano de Venezuela Igualitaria @piermatteig como lo verán en la siguiente imagen:


La respuesta es simple, si un Presidente de una Nación, coloca por encima de la laicidad de un estado, sus dogmas religiosos, su “moral”, con argumentos “académicos” como “a mi me parece” o “yo creo que” entonces este Presidente no promueve una cultura de paz predicando odio y segregación, con base en su ignorancia sobre sexualidades humanas y grupos vulnerables, desconociendo la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los Principios de Yogyakarta y todo el arsenal académico internacional en esta materia.

Subsiguientes reacciones a la respuesta via twitter de correa:

Otras reacciones:

La posición de Rafael correa está expuesta en los siguientes videos:

Noten el parecido de las declaraciones del Presidente Correa con las de la Iglesia Católica:

Asociación Civil Venezuela Igualitaria
Publicado por Venezuela Igualitaria El 3 de enero de 2014 Sin comentarios

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